diciembre 03, 2009

Danzas en Torreón: Cada brinco, una bendición

Noviembre está llegando a su fin. Falta menos de un mes para conmemorar una de las fechas más emotivas e importantes para la gran mayoría de los laguneros. El día de la Virgen de Guadalupe. Las fiestas previas no se hacen esperar. Las calles comienzan a llenarse de peregrinos que buscan con fe, demostrar la enorme devoción que guardan hacía la milagrosa virgencita. Con el frío típico de diciembre, llegan también los cantos, las danzas, peregrinaciones y bailes, que se han convertido, desde hace más de 50 años, en una de las tradiciones más bellas en la región norte de nuestro país, y en la cual, por supuesto, Torreón y esa convicción de los laguneros que tanto los caracteriza, no podían dejar de participar.


La hora pico había quedado atrás. El reloj marcaba cinco minutos antes de las seis de la tarde, y en pleno jueves, cualquiera podría creer que transitar por el centro no conlleva mayos esfuerzo que el de encaminarse. Sin embargo, la gente no se sorprende, cuando descubre que la calle Juárez es albergue de decenas de puestos que esperan con ansias la llegada de las peregrinaciones. A lo lejos, se empiezan a asomar las redondas figuras de varios globos que vuelan por el cielo, con sus típicos colores amarillo y verde. Pam, pam, pam. Si escuchamos con atención, y bloqueamos por un momento el bullicio de la gente que se empieza a agrupar, podríamos escuchar el golpeteo de un tambor acompañado del armonioso sonido de las sonajas sacudiéndose. El ritmo nos empieza a hacer suyos, y poco a poco, nos envolvemos de la frescura de las resonancias. Cada vez la danza esta más cerca, cada vez, la cara de los presentes se llena de ansiedad ante la espera de los aclamados danzantes.


Han llegado. Después de avanzar más de 20 cuadras brincando y bailando, los danzantes han alcanzado su meta, y la satisfacción se hace presente en sus rostros. Su vestuario es muy característico, lleno de vivos colores, en su mayoría rojo y verde. Grandes penachos alegran el ambiente con las plumas y las lentejuelas. Los bordados de las telas, que hacen alusión a la Virgen, complementan el escenario perfecto. Algunos llevan en sus manos estandartes, otros llevan las típicas sonajas que alimentan el sonido. Los bailes varían, cada escenografía ofrece al espectador una visión diferente. La gran parte del tiempo, se forman filas o círculos alrededor de quien lleva el ritmo. El tamborero permanece al centro, no deja de tocar nunca. Algunos niños pequeños toman el papel de “diablitos”, ya hacen travesuras, ya presionan a los danzantes para que bailen bien.

No hay espacio para el cansancio, no hay lugar para el dolor, lo único que los hace continuar, que los mantiene en movimiento, que les permite dar un paso después del otro, es la enorme fe que guardan en sus corazones. Es el tremendo amor que llevan dentro, es la esperanza de que de alguna forma, puedan corresponder a los favores y bendiciones que a lo largo del año, la virgen les ha regalado. A pesar del frío, de las inclemencias del clima y del desaliento que les deja el desgaste de energía, lo único que pueden sudar, es confianza. Confianza en cumplir un cometido.


Conociendo los orígenes.

Las danzas, como tales, surgen desde la época de la conquista, cuando se hacían diferentes veneraciones a los dioses. En su mayoría, lo hacían de una forma similar a la que ahora representan con danzas: Bailando y creando sonidos para demostrar su devoción.
Con el paso del tiempo, este tipo de costumbre se quedó entre los mexicanos, amoldándose y evolucionando, sobreviviendo incluso a la colonización. A pesar de que se le implementaron algunos elementos católicos típicos de España, las danzas no perdieron su esencia, que era la adoración por medio del baile.


Las danzas en la Comarca Lagunera

De acuerdo con investigaciones previas por parte del Siglo de Torreón, y en base a las declaraciones por parte del padre Leobardo Bernal Caviedes, para el año de 1943 se dieron las primeras peregrinaciones en la región. La participación, en esos tiempos, como ahora, fue realmente considerada, alcanzando un aproximado de 2 mil gentes presentes. La mayoría eran pertenecientes al Mercado Alianza, principales organizadores del mencionado evento.

Desde entonces, la costumbre se ha hecho más fuerte, y ahora es típico que cada año, a partir del 22 de noviembre, las procesiones comiencen. El sistema es muy sencillo. Se hace un calendario donde diferentes familias, negocios, empresas o como gusten agruparse, son organizados y se les asigna determinada fecha para que puedan peregrinar.

Todo el mundo peregrina. Escuelas, instituciones políticas, establecimientos, comercios… La fe trasciende grupos sociales y estereotipos. En su mayoría, las personas se encargan de organizar a su gente y preparar una ofrenda para la Virgen: Comida, flores, arreglos, globos, medallas, objetos de valor sentimental… Debido a la demanda de gente que busca un lugar, la época de peregrinaciones inicia cada vez más pronto. En tiempos anteriores, la procesión era exclusivamente el día de la virgen, pero ahora, todo debe comenzar desde noviembre.

En días como estos, la iglesia de Guadalupe, lugar al que arriban los caminantes, se encuentra más viva que nunca, y el espacio apenas es suficiente para guardar todo aquello que los feligreses le hacen llegar a la Virgen. Después de preparar su ofrenda, los fieles se encaminan por toda la calle Juárez, desde la Alameda, que es el punto de reunión. Al frente de la peregrinación va un carro de sonido, para que se pueda ir rezando el rosario. Después, los participantes se enfilan y con velas comienzan su larga caminata. Por último, los danzantes hacen acto de presencia, dándole el toque colorido al evento. A la llegada a la iglesia, se entregan las ofrendas preparadas. Mucha gente se queda a misa, otra tanta parte apresurada.

Danzando en la actualidad: Crisis e inseguridad

Las diferentes problemáticas sociales que se viven actualmente, afectan de manera significativa nuestro modo de vida y nuestras actividades sociales. Las procesiones no podían quedar ajenas a este tipo de conflictos, y hemos visto con tristeza como han sido una víctima más de la inseguridad que se vive, y de la crisis por la que el país esta pasando.

De cierta manera, peregrinar sale caro, y en tiempos de austeridad, cualquier gasto ajeno a las necesidades básicas podría representar un desacomodo total de la economía de una familia. Además, es sabido por varios que las danzas se deben contratar. A pesar de que la mayoría de los danzantes no recibe una paga real por su labor, se hace necesaria cierta indemnización para el mantenimiento y adquisición de sus vestimentas. Entonces, de alguna manera, es un gasto extra que se debe contemplar. Además, la mayoría de la gente acostumbra entregar reliquia como otra muestra de agradecimiento y por ese lado también se ve afectada la economía.

Pero de cualquier forma, el lagunero tiene un corazón muy grande, y no importa los sacrificios que tenga que hacer, siempre encuentra la manera de salir adelante y poder agradecer a la Virgen por todas las bendiciones. Porque a final de cuentas: “Dios proveerá”

Por otro lado, la inseguridad. Hace apenas un par de semanas, las danzas se vieron afectadas de manera significativa. Se habló incluso de cancelarlas por este año. Un grave conflicto que tuvo lugar en las calles del centro de la ciudad, y en plena procesión, infundió en la gente el pánico y temor para volver a salir. Nadie sabe a ciencia cierta que pasó, ni quienes fueron los involucrados, sólo se sabe que un grupo armado desató tremenda balacera, donde afortunadamente, nadie resultó herido, sin embargo, el miedo queda.

Se sabe de antemano que la ciudad de Torreón no es la más segura de la zona norte del país, y que, específicamente, la zona centro de la ciudad, que es precisamente donde se llevan a cabo este tipo de actividades, ha sido castigada por el dolor de la delincuencia. Pese a esto, la fe prevalece en los ciudadanos laguneros, quienes en lugar de ver una traba en este tipo se sucesos, ven un motivo más para seguir adelante, para poder rescatar, con rezos y fe, la tranquilidad que decenas de políticos involucrados en el gobierno no han podido rescatar. Porque en muchos de los casos, ante este tipo de incertidumbres, lo único que nos queda es creer. Creer para sobrevivir, creer independientemente de lo fácil o difícil que resulte. Rescatar un poco de la esperanza que pueda llegar a quedarnos. Porque mucha gente, sigue guardando un poco de luz, y la proyecta hacía el camino de el amor a la Virgen, y lo demuestran con las danzas y peregrinaciones típicas del mes. Que dure más.

San Judas Tadeo: El Santo de la Laguna

Las siete sopas ya estaban listas. El asado ya chapoteaba constantemente en su olla, dando muestras con esto de que estaba hirviendo y ya estaba exactamente en su punto para poder repartirse. Las señoras iban de un lado a otro, comentando, platicando, asegurándose de que no faltara nada. En sus rostros se reflejaba el cansancio, pero también la motivación por haber cumplido un año más con su misión del mes de octubre: Repartir reliquia a una gran cantidad de personas en honor al santo de sus milagros: San Judas Tadeo.
En otro cuarto, un grupo de amigos y familiares ofrecían un rezo. El rosario era dirigido por una señora de edad mayor, que entre misterio y misterio se dedicaba a cantar algunas canciones. Todos le seguían el paso, con la euforia de mantener viva una tradición dibujada en sus expresiones.
El rosario llega a su fin y todos hacen fila para la esperada comida, que ya ha empezado a desprender exquisitos olores en el ambiente, despertando en hambre oculta en cada uno de los asistentes.
Pero la comida es el motivo secundario de que todos se encuentren reunidos. Es 28 de octubre, quizás un día más en la vida de muchos, pero no en la vida de un lagunero y de cientos de creyentes. A través de los años, esta fecha se ha conmemorado de manera muy especial, pues es precisamente este día, cuando se celebra al santo de las causas perdidas: San Judas Tadeo. En el nombre lleva la historia: Judas significa “Alabanzas sean dadas a Dios”, y Tadeo quiere decir “valiente para proclamar su fe”. La historia, de San Judas Tadeo, en sí, va más allá, y es muy probable que si en la calle preguntamos a ciencia cierta quien fue, pocos sabrán darnos la respuesta correcta. Sin embargo, la fe no se cuestiona, y San Juditas ha logrado meterse en los corazones de los fieles, y se ha ganado su lugar.
Sin duda alguna, algo que caracteriza de manera esencial a los laguneros es su fe tan intensa. A mi llegada a la ciudad, fue tan notable que me sorprendió. La manera en que la gente se propone sacrificar su tiempo, su dinero y su espacio para poder realizar una reliquia. Las danzas, donde los participantes se ven expuestos a un sin fin de peculiaridades, y sin embargo están presentes, constantes, ensayando hasta altas horas de la noche.
Cada octubre es lo mismo, y no sólo con este santo, la misma situación se va viviendo hasta llegar a la virgen de Guadalupe, fecha también conmemorada con esmero. Pero San Judas es el santo de la Laguna

Listo escenario político para contienda por alcaldía.

TORREÓN, COAH.- A tan sólo un mes de que llegue la fecha para la votación por la alcaldía del municipio, candidatos de los diferentes partidos han realizado sus registros ante el comité distrital del Instituto de Participación Ciudadana en Coahuila (IEPC), para que de esta manera, estén sólo a la espera de la llegada oficial del periodo de campañas, que inicia el día 15 de septiembre.

Jesús de León Tello, Eduardo Olmos y José Manuel Velasco, aspirantes a la alcaldía por parte de los partidos PAN, PRI y PRD, respectivamente; se dieron cita en el IEPC con el fin de realizar su registro que los avale como seguros candidatos.

En medio de una gran conglomeración de gente y acompañados por sus planillas, dirigentes estatales, coordinadores de campaña, familiares etcétera, los candidatos dieron uno de los primero pasos rumbo a la disputa por la alcaldía. Rindieron diferentes declaraciones, revelando en su mayoría, su seguridad en ganar las próximas elecciones.

Por un lado, el contendiente del PAN, hacer ver que la reputación que se han ganado por la actual administración no les dará desventaja alguna. "Vamos a jugar en un esquema donde se evalúe a cada uno de los candidatos y que los ciudadanos defina a quién le van a otorgar las llaves de su casa por los próximos cuatro años", manifestó.

De forma contraria, el ciudadano Eduardo Olmos, quien participa con el PRI, aseguró que no permitirá confiarse, a pesar de que la mayoría de las encuestas de opinión le han puesto en manifiesto que se mantiene entre las preferencias de la ciudadanía. Indicó que "uno nunca debe de confiarse, siempre tiene que trabajar duro, ya tendremos oportunidad de platicar de forma más toral de los temas de la campaña cuando inicie la campaña, pero el trabajo debe de caracterizarnos".

Después de cuatro años de gestión, el gobierno de José Ángel Pérez llega a su fin. El 18 de octubre es la fecha clave para que los torreonenses se den a la tarea de acudir a las urnas y emitir un sufragio que definirá si se ratifica la actual administración panista, a pesar del claro y manifiesto descontento que se le tiene; o, se toma un camino diferente, inclinándose por alguna de las otras opciones.

Paquete Fiscal 2010: Generador de críticas y oposiciones.

De ser aprobado por el Congreso, el nuevo paquete económico propuesto por el presidente de la república mexicana, comenzará a reflejar sus consecuencias en el presupuesto establecido para el año siguiente, el cual, se pondrá en práctica de manera oficial, el próximo 1 de enero del 2010.

El pasado 8 de septiembre las propuestas de reformas fiscales fueron dadas a conocer a la ciudadanía mexicana, durante la entrega del tercer informe de gobierno que orquestó el líder del poder ejecutivo de la nación, Felipe Calderón, y desde ese momento, han provocado fuertes controversias, puesto que diferentes partidos, organizaciones privadas, y la sociedad misma, han mostrado total desacuerdo con uno o más puntos que se estipulan en dicho plan.

Sintetizando, la propuesta contempla modificaciones en los principales tributos que integran el sistema impositivo (IVA, ISR, IETU, IDE, y el IEPS) así como la creación de una nueva contribución, con el objeto de que el aumento en los ingresos permanentes generen las menores distorsiones posibles, y no se afecte a la inversión y al empleo, así como a ningún sector en particular. Con estas modificaciones fiscales, el Gobierno espera recaudar unos 175,700 millones de pesos para el 2010, de los cuales 20,400 millones se compondrían también por eficiencias que se lograrán en la administración tributaria.

Sin embargo, la problemática se acentúa en el tema de los impuestos. Por un lado, la elevación de los valores del Impuesto Sobre la Renta (ISR), el cual, después de haber estado disminuyendo hasta por 10 puntos a lo largo de ocho años, ampliará su nivel del 28 al 30%. Ante esto, las reacciones no se hicieron esperar. De acuerdo con Pedro Núñez, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), dicho incremento, generará una carga tributaria para los contribuyentes cautivos. Asegura también, que se verá una notable disminución en la inversión y la contratación de personal. “Más que incrementar dos puntos porcentuales la tasa del Impuesto sobre la Renta, se deberían eliminar los privilegios que en materia de regímenes especiales contiene la Ley del ISR”, puntualizó el contador en una rueda de prensa.

Otro punto a considerar, en materia de tributaciones, es el Impuesto al Valor Agregado, cuyo aumento del 2% permitiría construir el programa “Contribución Para el Combate a la Pobreza” dado que el monto que se genere a partir de dicha contribución, sería acumulado y aprovechado en beneficio de los que tienen menos. Sin embargo, ante esta propuesta, los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Revolución Demócrata (PRD), han dado diversas muestras de descontento en el Congreso. Manlio Beltrones Rivera, líder de los Senadores del PRI, asegura que no se deben subir aún más los precios, puesto que esto afectaría de forma directa a las clases bajas de la sociedad.

De igual forma, el sector empresarial tampoco se muestra afín a las nuevas propuestas guiadas por el paquete económico. Ricardo González Sada, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, aseguró que resultaría “inoportuno” dadas las condiciones económicas por las que cruza el país, puesto que el sólo hecho de elevar el Impuesto Empresarial a Tasa Única, “significa un golpe al mercado interno, a las clases medias y muy probablemente a las clases bajas”.

Pese a todas las negativas desencadenadas respecto al paquete fiscal, Agustín Cartens, secretario de Hacienda, ha intentado por todos los medios posibles, convencer a la ciudadanía de que las reformas permitirán un amplio desarrollo en la economía del país, en beneficio de los sectores más perjudicados por la crisis. Ante una entrevista televisiva, afirmó: “"Nosotros aseguramos en el documento de Criterios que si se hacen las reformas que se enuncian y se aplica el paquete fiscal que aquí estamos presentando, podremos alcanzar una tasa de crecimiento de seis por ciento hacia el cierre del sexenio". También rescató, de manera concreta, que la recaudación de los impuestos será destinada a programas de apoyos como Oportunidades y Seguro Popular.

Por su parte, Felipe Calderón, convocó al Poder Legislativo a “analizar, debatir, dialogar y, en su caso, si así lo consideran, aprobar estas propuestas, estas reformas y este presupuesto".

Crónica de la caida de la casa Santista

Lo visité dos veces. En ambas ocasiones me fue imposible no contagiarme de la euforia y pasión contenida en cada uno de los asistentes. Definitivamente, no se trataba del estadio mas imponente del mundo, sus paredes no proyectaban una mayor inversión, ni lo último en tecnología, no eran las mejores instalaciones, tampoco el de mayor capacidad. Pero si contaba con la mejor afición, con un pueblo que lo aceptó como era, y que le agradeció que fuera su hogar durante más de cuarenta años. El estadio corona fue la casa del equipo del Santos Laguna. Testigo de innumerables eventos, pañuelo de lágrimas ante la tristeza ocasionada por una derrota, albergue de alegrías producto de los triunfos más significativos, cuna de aficiones de todas las edades, que cada 15 días se enfilaban para mostrar su apoyo; colores verdes y blancos… Hoy por hoy, en cada uno de los rincones del Corona, se guardaron infinidad de historias imposibles de descifrar una por una, pero que los laguneros guardan con orgullo.

El corazón del Corona latió por última vez el domingo 1ero de noviembre, cuando, durante el partido disputado contra el Pumas de la Universidad Autónoma de México, al grito unísono de “¡Gooool!” se cerró un ciclo en la historia del fútbol lagunero. Dicho partido llega a su fin, y las luces del estadio son apagadas a manera de honor, para no volver a prender más. Menos de 24 horas después, el lunes 2 de noviembre, con cientos de testigos que proyectan melancolía, los muros empiezan a ser derrumbados con la ayuda de fuertes máquinas que podrán tumbar grandes toneladas de piedras, pero nunca podrán con los recuerdos. Sabemos que ahora, la afición lagunera contará con un nuevo hogar, lleno de tecnología y elementos de mejor calidad que con los que contaba su antigua casa. Sin embargo, la historia no se calla, y uno nunca olvida sus orígenes. Aquel lugar, nido del equipo, donde se vio nacer al Santos, donde tantas veces lo vieron caer y estar a tan poco del descenso, pero también, donde tuvieron la satisfacción de verlo levantarse campeón en tres ocasiones.

Jueves 7 de noviembre. A estas horas del día, las taquillas estarían empezando a vender los boletos para el juego del domingo. Sin embargo, alrededor de mí, la estampa es muy diferente. Ya no hay filas de gente que busca un espacio, tampoco están los típicos revendedores dándose más de una vuelta para obtener decenas de boletos que después darán al doble de precio, triple, si es un buen juego. No hay nada de eso. Sólo máquinas trabajando, un estadio partido por la mitad. Una imagen desoladora, fría, que no me devuelve ni por poco, lo que apenas el domingo ofrecía. Los alrededores están solos, ajenos a lo que antes era. Ya no se escuchará, nunca más, el constante grito de apoyo al Santos, los ofrecimientos de los vendedores, que te otorgaban las facilidades para obtener la playera de tu equipo, que saciaban tu sed y tu hambre. Ya no se escuchará más el grito eufórico de las porras que vienen haciendo caravana desde lugares lejanos. Ahora sólo queda guardar en la memoria cada uno de esos momentos, y no soltarlos nunca.

Fue realmente impresionante bajarme del camión Aviación, y no ver nada. Por lo común, al llegar a la glorieta, ya se alcanzaba a dibujar la imagen del estadio. Extraña la sensación de que algo faltaba. Y ahora me imagino, si así me siento yo, que no eran ni mis rumbos, ni mi equipo, ¿Cómo se sentirá la gente que cada quince días visitaba el lugar? El frío alcanza el corazón ante la ausencia del sitio donde se dieron tantas vivencias, pero lo apacigua el calor que produce traer a la memoria tan buenos recuerdos. El estadio se fue, como se van jugadores, como se acaban torneos, como todo en la vida, son ciclos que se cierran. Pero, la voz de la gente siempre tendrá una misma entonación, y en cada grito seguirá dando el alma por sus colores. Por su gente. Porque simple y sencillamente: Un guerrero nunca muere.

Olor a zempasuchitl...


La calle Madero es una larga avenida que cruza el centro de la población de Maravatío Michoacán. La mayoría del tiempo se encuentra vacía, sólo algunos autos o un par de transeúntes perdidos hacen acto de presencia de vez en cuando. Sin embargo, cuando el calendario marca el dos de noviembre, todo esto cambia por un motivo esencial: Dicha avenida es la llegada al panteón municipal. Es la vía que yo empleé para lograr mi cometido del día y poder visitar a mis amigos difuntos.
El reloj marcaba ya las 12 del medio día. Había decidido salir de casa a tempranas horas puesto que sabía lo que me esperaba. Tuve que estacionar mi carro varias calles antes, era imposible seguir avanzando. Cientos de fieles se enfilaban ya con rumbo al camposanto cargando con ellos varios ramos de flores y comida.
Tras varios minutos comencé mi camino a pies. La gente se amotinaba y todos buscaban de manera desesperada el poder poner por lo menos un pie en las instalaciones donde guardaban a sus muertos. El trayecto en sí, no era largo, pero las decenas de puestos que invadían carreteras y aceras lo hacían muy pesado.
La amiga no invitada pero siempre presente, la bendita mercadotecnia, resplandecía con todas sus luces por todos lados. Ahí se vendía desde lo más común y necesario para el día, como la flor y las cubetas para regar, hasta lo inimaginable, aquello que es lo último que piensas encontrar en un panteón. Artesanías, juguetes, trastes para cocina, artículos extraños que sólo me hacían pensar que así es el ser humano. Nunca desaprovecha una oportunidad. Y ahí vamos, a donde sabemos que podemos ganarnos el pan del día con la vendimia.
Sobre esta situación iba yo meditando, cuando me metí de nuevo al contexto. Llevar flores a las tumbas de mis amigos sería buena idea. Tardé bastante en decidirme en cuál puesto comprar. En mi mente gritaban los consejos de mi sabio padre: “No compres en el primer, compara precios, no te apresures, regatea”. Al final, supuse que no tendría tiempo para todas estas actividades así que me guíe por el deseo de ayudar a alguien. Escogí el puesto que me pareció era el que menos había vendido. Obviamente esto fue difícil, porque independientemente de las ventas, todos contaban con grandes cantidades de enormes racimos. Pero ahí estaba una señora, con una larga manta tendida en el suelo, sobre la cual se dibujaban flores de diferentes tipos, su rostro amable me hizo acercarme con más confianza, y pregunté el precio. 20 pesos no me sonaron descabellados, así que compré dos. Uno para la tumba del buen Jesús y otro para la tumba de Alejandro.
La entrada al panteón siempre ha sido por una puerta muy estrecha, lo que dificulta bastante las cosas. Todos los años dividen la puerta en dos con un largo lazo que nos guía a través del pasillo, pasando por las capillas hasta adentrarnos al enorme terreno donde se localizan las tumbas. Por un lado entra la gente, por el otro sale. Me posicioné en mi fila y fui víctima de muchos empujones y golpes, pero al final salí viva.
No hay otro día que el camposanto se vea con tanta vida y color. Las tumbas se encuentras en hileras y columnas, formando un cuadro donde yo calculé unas doscientas tumbas por lado. Cada una de ellas estaba repleta de enormes ramos de flores y mucha gente estaba a su lado, ya comiendo, ya rezando, ya bebiendo, ya simplemente conversando. Todos se esmeraban por hacer lucir el lugar donde habitan sus difuntos un lugar agradable. Esa era ahora mi tarea y no perdí el tiempo. Ya sabía a donde debía dirigirme para dar con los nichos de mis amigos, así que empecé a caminar.
Como a la mitad del panteón me encontré con que había misa. Se había adecuado en el pasillo central un altar donde el padre celebraba el sagrado sacramente de la iglesia, teniendo por testigos participantes a cientos de personas, que con fe se dedicaban a contestar los rezos y cantar. Cuando llegué apenas y comenzaban, pensé seriamente en quedarme y escuchar lo que el padre comentaba, sin embargo, no contaba con mucho tiempo y tenía que trabajar.
Llegué rápidamente a la tumba de Jesús, y descubrí con sorpresa que aún se escuchaban la misa. Eso me alegro, no porque quisiera escucharla, sino porque no me sentiría tan sola. Además fue bueno, una señora se encargó de darle lectura a la Biblia, y sus reflexiones me hicieron suspirar.
La muerte, el tema principal del día. ¿Por qué temer que nos alcancé? ¿Por qué sufrir tanto ante la muerte de un ser querido? No era más que el inicio de una vida eterna. No era más que un paso más en la eternidad, que ya de por sí es larga. Me concentré en estos pensamientos e intenté no divagar por mi bien, porque el tema de la muerte nunca lo he sabido manejar. Y creo que estar enfrente de las tumbas de los que en vida fueran mis mejores amigos tampoco sirvió de mucho. Pero no era tiempo de porqués. A final de cuentas, durante mucho tiempo me había cansado de preguntar y las respuestas básicamente eran las mismas, coincidían en todo, hasta en el hecho de que ninguna, nunca, me convenció.
Deje las flores encima de la tumba del buen Jes porque en los lugares destinados para colocarlas ya no había lugar. Creo que ya era tarde, porque ambas tumbas ya estaban limpias y tapizadas. Les hice espacio como pude y me quedé más de diez minutos sin saber que hacer. Sinceramente por un momento me pareció tonto. ¿Qué se hace en un panteón? Aparte, claro, de la conocida costumbre de dejar flores y comer. Pero, pese a lo que todo el mundo, yo no sentía en realidad esa conexión que me indica que estoy “conviviendo” con alguien. No lo sentí, y me molesto. Porque de todas las veces que he visitado el panteón, esta fue la primera en que me sentí tan vacía. Supongo que las cosas cambian.
Decepcionada, abandone el lugar, ya no tenía nada más que hacer. Sin embargo, me dio mucho gusto darme cuenta de que era la única persona en esta situación. A mi alrededor, la gente parecía contenta, satisfecha con el hecho de traer a sus difuntos con recuerdos, de hacerse sentir bien con el hecho de estar haciendo algo por ellos, a pesar de que ya no estén físicamente en este mundo. Se reflejaba en su rostro, la infinita fe de creer que los muertos también están felices. Felices de que después de días, meses o años sus seres queridos los siguen recordando, y empleaban este día para ellos. Sólo para ellos.